C R E E R

Desde que somos niños y casi sin saber caminar ni hablar, empezamos a creer en todo tipo de cosas. Creemos todo lo que nos dicen, lo que escuchamos, lo que vemos y, no sé si a todos nos pasa, en algún momento empezamos a cuestionarnos.

No hablo de temas religiosos o grandes creencias trascendentales, hablo de pequeñas cosas diarias que se van quedando en nosotros. A mi me decían que en la noche pasaban cosas “malas” y empecé a creerlo… ¿alguna vez me pasó algo “malo” en la noche? La verdad, NO, la única vez que me robaron en la calle fue a plena luz del día. Pero yo seguí creyendo que era así y realmente me daba miedo que algo pasara…

También creí que “algo malo iba a pasar” porque “no hay felicidad completa” y uno no puede tener todo lo que quiere en la vida. ¿No se puede? ¿Según quién? ¿Quién estableció esas reglas? Si hago la tarea de revisar cuántas cosas más así he creído y vivido, me doy cuenta de que son demasiadas, y no podría responder quién las creó o en qué momento yo las acepté y las apropié. Lo que sí puedo responder hoy es si todo eso me funciona, si todo eso está aportando algo en mi crecimiento. La verdad es que la mayoría lo único que aumentan es el miedo, los apegos y la dependencia.

¿Por qué nos limitamos tanto? ¿Por que creímos que todo siempre podía ser peor?, ¿por qué creímos que era mejor esperar lo peor para no tener que decepcionarnos?, ¿por qué nos enseñaron a no confiar en las personas y a cerrarnos y vivir como ermitaños dentro de nuestros propios cuerpos? ¿por qué el empeño en que no creamos en que si podemos lograr lo que queremos?

¿POR QUÉ NO NOS ENSEÑARON A CREER EN NOSOTROS MISMOS?

Los discursos de los papás han cambiado muchísimo a lo largo de la historia, en un tiempo no muy lejano el castigo con golpes era la forma, después vino el miedo y el amedrentamiento, después la permisividad total y ahora… cuál es discurso hoy? ¿Qué les decimos a nuestros hijos en este contexto actual?

Es claro que toda la situación que vivimos nos ha hecho reevaluar muchas de esas cosas que creíamos inamovibles, hoy entendemos que la salud es riqueza, que el trabajo es temporal, que no podemos dar por sentado nada, lo importante que es un abrazo… nos cambió muchas de esas cosas que realmente creíamos que no cambiarían nunca. Entonces ahora entiendo que no puedo aferrarme a esas creencias, que el cambio es constante y que si realmente entendemos que somos parte de este universo que no está quieto nunca, tampoco nosotros.

Encontremos en el poder de la curiosidad posibilidades infinitas para gozar la vida, para hacer dinero, para jugar, para ayudar, para compartir, ese “seamos como niños” es más válido hoy que nunca. Volvamos a tener el poder de maravillarnos con las más pequeñas cosas que hay cada día, los colores del amanecer… sí, pueden ser ideas súper románticas y hasta cursis, pero si eso no es la vida, entonces ¿qué es?

Cuando niños no tuvimos la posibilidad de elegir en qué creer, pero hoy como adultos podemos elegir creer en nosotros mismos, en nuestro poder y podemos enseñarles a nuestros hijos a creer en ellos, en sus capacidades, en las posibilidades infinitas que tienen cuando usan su imaginación y creatividad. ¡Cuando creemos, creamos!

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